Hace un año en Tokio

Ya casi se cumple 1 año desde que R y yo visitamos Tokio. Aterrizamos en Narita viniendo de una escala en Houston, al aterrizar y ver por las ventanas no podía creer que estábamos ahí en Tokio. Para eso habían pasado unos 8 meses de planeación, reserva de hoteles y Airbnb para que todo se resumiera en ese momento.

Salimos del avión emocionados, el simple hecho de estar en el avión fue tan entretenido que no tuvimos tiempo de pensar  hasta donde íbamos.

Recuerdo la cantidad de gente en los pasillos de Narita, todos yendo hacia migración, diferentes nacionalidades, todos caminábamos a la par.  En la fila nos toco un grupo que venia de Túnez, una de las integrantes vio nuestros pasaportes mexicanos y nos hizo platica porque conocía a “María Mercedes” y que era fan de la novela.

Pasar migración es algo muy sencillo, estiras la mano con tu pasaporte y te lo sellan. Fuimos por nuestras maletas pero mientras caminábamos por el aeropuerto nuestras miradas se iban a diferentes lados, todo nos llamaba la atención. Tomamos nuestra maleta y antes de poder salir nos detuvieron para revisar por si llevábamos drogas ya que nuestros pasaportes eran mexicanos.

Dentro del aeropuerto cambiamos nuestros billetes a Yenes, compramos nuestros boletos para el tren que va de Narita a Tokio, el viaje dura 1h 30 min aproximadamente, todo el camino fue ver casas con el típico techo japonés, ¡no lo podíamos creer! ¡Estábamos en Japón!

Llegamos al centro de Tokio jalando nuestras maletas, dimos muchas vueltas afuera de una estación de metro sin saber cómo llegar a nuestro Airbnb. Nos acercamos a una parada de autobuses y un extranjero me explico cómo interpretar los horarios de autobuses que estaban escritos en un cartel.

Descifrado el enigma de los símbolos de los horarios, esperamos que diera la hora y llego nuestro autobús, no tenía idea cuanto cobraba, así que solo le enseñe mi celular al chofer con la dirección y la estación en la que me debía bajar y con la otra mano le puse mis monedas y tomo las que correspondían a mi tarifa.

Llegamos a nuestro Airbnb cansados, con hambre y con mucho frió. No pensamos que Tokio fuera tan frío en esta época del año.

Nuestro anfitrión nos dio de cenar, no recuerdo lo que nos compro, pero todo nos supo delicioso, antes de irse nos enseñó el departamento. Mi admiración fue ver el inodoro con botones a un lado, pensé que solo era una moda pasajera, pero realmente esta muy extendido al menos en Tokio los baños automatizados, así que baño que te toque visitar estará con botones y súper limpio.

Estar en las calles de Tokio fue como estar en una dulcería, queríamos ver, probar y comprar de todo, fue una experiencia muy bonita.

El viaje a Asia nos dejo una deuda de un par de meses aun después de volver, pero realmente tanto R como yo volveríamos a gastar ese dinero por vivir mas experiencias como esa.

Tenemos muchas ganas de regresar no solo a Tokio, en el avión de regreso me hice amigo de un japones Sei que nos recomendó visitar otras ciudades más tradicionales cerca de Tokio, con Sei aún me escribo mensajes por WhatsApp es una persona muy amable, esta casado con una mexicana y ahora esta trabajando en Singapur, también conocimos a una japonesa llamada Alicia que es fan de México, practicó su español con nosotros y comimos en un centro comercial en Odaiba.

Durante el viaje nos pasaron varios detalles, perdí mi visa americana unos minutos antes de subir al vuelo a Houston, perdimos el vuelo de conexión de Houston a Narita, nos acomodaron en otra aerolínea con mejores asientos, nuestro anfitrión de Airbnb casi nos deja olvidados a la mitad de la noche. Luego escribiré mas cosas que nos pasaron durante el viaje, esto fue solamente el día uno.

Nunca hay que perder nuestra capacidad de asombro, si cuando era pequeño me hubieran dicho que en mi futuro estaba conocer Asia no lo hubiera creído jamás, hoy eso me motiva a pensar que puedo ir a cualquier lado que quiera conocer, en nuestra lista están varios países pero todo será a su tiempo.

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